Día: 18 julio, 2014

La noche de la iguana (1964)

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País: EEUU

Año: 1964

Duración: 118 minutos

Director: John Huston

Elenco: Richard Burton, Sue Lyon, Ava Gardner, Deborah Kerr

Género: Drama

 

Tres mujeres, un hombre, una noche… Así aparece en uno de los carteles de este mito del séptimo arte. Cuando vi esta película por primera vez en julio del año pasado me pareció un buen film, pero nada de una obra maestra ni muy buena. Sin embargo, la volví a ver el día siguiente… Todo cambió, ya no la veía como una gran película, sino como una obra maestra capital del cine y una de mis diez películas favoritas, lo que tiene verla una segunda vez, que grandísimo acierto.

Es, ante todo, un filme complejo, dramático y bello, en la que ningún diálogo tiene desperdicio, ni ninguna acción que da avance a la acción narrativa. Todo es imprescindible, los diálogos, trascendentales e impresionantes, que hacen reflexionar y emocionan, cada palabra, cada expresión.

Seguimos con el trasfondo del filme: la doble moral, la hipocresía, una crisis existencial y personal del protagonista, una homosexualidad reprimida, las relaciones humanas, los sinsentidos de la vida o los vaivenes emocionales y del destino, el contexto cálido y sereno; todo este cóctel explosivo se funden en esta película de manera contundente y alineada, en la que cada personaje es partícipe e influye en el desenvolvimiento de la trama en general.

Este magnífico filme, adaptado de la obra del trascendental escritor homosexual Tenesse Williams (Un tranvía llamado deseo, La gata caliente sobre el tejado de zinc), posee la capacidad de transmitir un poder visual, una fuerza narrativa y dramática que alcanza la más absoluta perfección. Y qué decir de esos magníficos protagonistas (vaya grandísimo elenco), el notable actor Richard Burton, en esa magistral interpretación, de un personaje abocado a la autodestrucción, torturado, reprimido, ahogado en alcohol para paliar su crisis existencial; la bellísima y grandísima actriz Ava Gardner, en un papel de una mujer cálida, extrovertida, directa en una apasionada interpretación; la amiga del protagonista que regenta un de hotel en las playas de México;  la gran Deborah Kerr, en otro papelón, esos diálogos que mantiene con Burton en el filme, esas sinceridades, esa calma, ese reposo, indudablemente genial. Y el bellezón de Sue Lyon como la que seduce a Richard Burton y lo arrastra más cerca a la misma autodestrucción.

Además el genial director John Huston, pone todo su talento y su maestría para realizar una dirección soberbia, con rigor y con fuerza, los personajes son movidos por sus propios destinos en cada uno de los fotogramas. Ese complejo hilo argumental, es llevado con perfección por este gran cineasta, aparte de la maravillosa fotografía en blanco y negro, de un magnífico estilo visual.

Un filme apasionante, de escenas míticas, como la de Ava Gardner bañándose en la playa con sus chicos mejicanos, o la de Richard Burton en la escena inicial o cuando es atado en la hamaca. ¿Y por qué la noche de la iguana? La noche, la noche de los deseos, de la exaltación paroxista de los sentimientos, de los reptiles internos, que se mueven, que desgarran, la noche de los testimonios y obsesiones, una noche para recordar, una película intensa, toda una obra maestra, un hito del cine de los 60.

10

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El arpa birmana (1956)

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País: Japón

Año: 1956

Duración: 118 minutos

Director: Kon Ichikawa

Elenco: Rentaro Mikuni, Shôji Yasui

Género: Drama, Bélico

 

“¿Mizushima, dónde estás?” Probablemente sea una de estas frases que siempre retendré en mi memoria, y todo se lo debo a este monumental filme.

Japón está a punto de firmar la paz en Birmania, en el año 1945, epílogo de la II Guerra Mundial, entre uno de los soldados se encuentra Mizushima, un soldado pacífico que toca el arpa como elemento pacificador y sereno. Después de comunicar uno de los oficiales la rendición de Japón, encarga a Mizushima la tarea de mediar con los soldados que se están encarnizando en una batalla brutal con los ingleses en unas colinas. Y él va a mediar… Hasta ahí destripo parte de la trama de esta película, no quiero contar nada más de la trama de esta desgarradora obra maestra, una película que posee una fuerza dramática y lírica insuperable, con la magnífica dirección de Kon Ichikawa, cineasta Japonés no tan conocido que ha realizado filmes legendarios. Un film antibelicista y antimilitarista que retrata con crudeza y lirismo poético a le vez, los horrores del error más grave de la Historia mundial. La travesía de un personaje por Birmania (actualmente Mynamar) se convierte en toda una experiencia cinematográfica que nunca se olvidará. Pocas películas demuestran la grandeza de “El arpa birmana”, un film triste, desgarrador, reflexivo, que ahonda en la devastación y en la relación del hombre con la naturaleza, a veces en páramos desoladores, y otras veces en frondosas selvas. Esas magníficas escenas de emotividad, de tristeza, todo agarrado con una sensibilidad y una dureza apabullante . La relación entre los soldados, sobre todo el especial cariño a Mizushima, es sobrecogedor. Planos infinitos de belleza, lirismo y dureza, de un grandísimo poder visual, con la excelente fotografía y otra vez reitero la dirección de Ichikawa, planos que llegan a cotas equiparables a Mizoguchi.

Unas interpretaciones contundentes hasta un nivel altísimo, sobre todo la torturada interpretación de Rentaro Mikuni, es decir, Mizushima. Esa travesía por Birmania, es desgarradora, es una experiencia irreemplazable y necesaria.

Y finalmente, la escena final, toda una maravilla.

Sin duda otra grandiosa obra de arte, un mito, una experiencia necesaria y reflexiva, poética y cruda, realista y esperanzadora, y encima vista en el Cine Doré, en pantalla grande, cuando salieron la letran de “fin”, empezé a aplaudir como nunca lo había hecho.

10

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