Día: 25 julio, 2014

La gata sobre el tejado de zinc (1958)

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País: EEUU

Año: 1958

Duración: 109 minutos

Director: Richard Brooks

Elenco: Elizabeth Taylor, Paul Newman, Burl Ives.

Género: Drama

 

En el séptimo arte, para un cinéfilo, hay mitos, filmes grandes, inmensos, permanentes en la memoria e indelebles por su majestuosidad o su grandeza, “La gata sobre el tejado de zinc” es uno de ellos.

Magnífico drama, una obra maestra cinematográfica intensa y apasionada, de cuidadísimas interpretaciones y gran potencial artístico y narrativo.

Empecemos con los actores, Paul Newman y Elizabeth Taylor, magníficos, no se puede estar más resplandeciente y más bello en la pantalla. Destilan belleza y potencial artístico, todo un torrente interpretativo, de apasionadas, esmeradas y excelsas interpretaciones, de personajes con muchísimos matices y carácteres, difíciles, con remordimientos, ilusiones; condicionados por los recuerdos y resquebrajados por el contexto.

Una dirección pausada, con muchísima rigor y fuerza, propia de Richard Brooks. Cada encuadre es un puro acierto, condicionado por el avance narrativo. La puesta en escena llega a la más absoluta y mejor teatralidad, apabullante, decidida, acertadísima, cada movimiento, cada gesto.

Una fuerza narrativa y una intensidad dramática llegando a cotas de grandeza, de desgarradora belleza. El rencor, la hipocresía, la doble moral, las relaciones familiares, los remordimientos, la conciencia, la insatisfacción son muchos de los temas que abarca este inmenso filme, llevado con un talento innato. Un magnífico Paul Newman abarcando a un personaje ahogado por sus remordimientos y su consciencia, en el que el film deja abierto y el espectador interpreta las diferentes características del personaje (múltiples posibilidades), de una ambigüedad manifiesta. De guión complejo e intachable, sin agujeros, magnífico y reflexivo, dando poder y visión al film.

Como he mencionado previamente, esa intensidad dramática es una de las grandes cualidades del film, llegando a un poder y a un nivel altísimo, en “carne viva”, sin nunca caer en el sentimentalismo ni en la moralina como muchas películas actuales, sino llegando a la perfección mediante el talento y el trabajo impecable. De momentos realmente emotivos y sinceros, de verdades escondidas y sacadas a la luz, de noticias dramáticas.

“La gata sobre el tejado de zinc” es ante todo un filme apasionado y complejo, una obra maestra desgarradora que ahonda en las relaciones familiares, sacando sus miserias y sus falsedades, así como sus sinceridades y sus pasiones, un contraste perfecto, adaptando magníficamente otra vez el drama escrito por el complejo autor Tenessee Williams.

Excelente.

10

500px_5_estrellas

Onibaba (1964)

Onibaba-121434263-largePaís: Japón

Año: 1964

Duración: 103 minutos

Director: Kaneto Shindô

Elenco: Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Sato.

Género: Drama, Terror, Fantástico

 

Excelente obra de Kaneto Shindo, una excelente metáfora visual sobre las consecuencias de la guerra: hambre, miseria y pobreza, que se ve reflejada en el contexto y en la madre del guerrero y su esposa. Con una perfecta dirección y fotografía (cada encuadre es puro lirismo cuando representa a la propia naturaleza de un pictorismo y poder visual abrumador), Onibaba es un tenebroso poema visual que retrata el instinto del ser humano, los actos primitivos y el lado oscuro de nuestro propio ser, a causa de una situación desastrosa, como en este caso, la devastación que está dejando la guerra . La madre y la esposa del guerrero asesinan a señores de guerra para vender sus atuendos, escudos, espadas samuráis, a cambio de comida, no para enriquecerse, sino para alimentarse y sobrevivir. El deseo y la obsesión sexual de la mujer del guerrero en paradero desconocido siguen vigentes y aumentan con creces a lo largo del tiempo, llegando a su punto álgido cuando llega un guerrero exiliado de la guerra. Este impulso sexual se ve agrandado, hecho que a la madre del guerrero le provoca desazón, y va aumentado un lado oscuro, matizado por la insatisfacción y el rencor.

Una dirección pausada, espléndida cada plano, de una fuerza onírica y visual esplendorosa. A un ritmo pausado y sosegado con momentos emotivos y sobrecogedores, el avance de la acción narrativa es movido por las circunstancias del propio contexto, y no por el usual desenvolvimiento de la trama en la mayoría de las películas (no hay una trama en sí, de desenvolvimiento de la misma, sino hechos perturbadores sucedidos a lo largo del tiempo cinematográfico). Onibaba es una experiencia, es un viaje a lo más oscuro del ser, una mezcla perfecta de drama y terror, de realismo y fantasía.

Y unas interpretaciones sublimes, que recaen en las dos protagonistas. El pozo negro donde tiran los cadáveres es una perfecta metáfora visual sobre lo más oscuro del ser humano, un pozo negro y profundo, que reinan actos primitivos del ser humano para la propia supervivencia.

Concluyendo, una obra maestra impepinable cuyo poder visual es determinado por cada perfecto encuadre, y, aparte realiza, una crítica a la guerra, que el ser humano es el único que la causa, y a sus consecuencias. Un film oscuro, tenebroso y dramático, a la vez que sugerente y sobrecogedor; realizado por un magistral cineasta que supo desnudar la condición humana con una gran lucidez para trazar un demoledor retrato de la fragilidad de la misma.

10

500px_5_estrellas