Mes: septiembre 2014

Los siete samuráis (1954)

Los_siete_samurais-914194246-largePaís: Japón

Año: 1954

Duración: 205 minutos.

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Takashi Shimura, Yoshio Inaba, Seiji Miyaguchi.

Género: Drama, Acción, Aventuras

 

Este magnífico año ha destacado también por volver otra vez a ver excelentes películas, como me sucedió con “Cuentos de la luna pálida de agosto”, por ejemplo, o con Rashomon, o también con Sanjuro. Y la casualidad de que a la segunda vez que las veía me apasionaban mucho más, más que la última vez vista; y “Los siete samuráis” no ha sido ninguna excepción de esta regla. “Los siete samuráis”, una de las grandes obras maestras del cine mundial, dirigida por el legendario y proverbial cineasta Akira Kurosawa, de duración épica, tres horas y veinticinco minutos, de puro cine. Vista en tres veces, por inconvenientes que depara el ignoto destino o por hechos lógicos y usuales. Y la verdad, qué felicidad de vérmela de nuevo.

Grandiosa y legendaria obra maestra del cine. Obra de potencial plástico inigualable, un magistral ejemplo de potencial narrativo y perfección dramática. Una composición perfecta de planos de belleza visual apabullante, de primeros planos, travellings y grúas que trascienden a lo más grande del cine, de una riqueza artística exclusiva de los grandes del cine, en el Olimpo de la expresión cinematográfica. Un filme humanista y desgarrador, cargado de símbolos y escenas antológicas quedándose intactas en lo más hondo de los recovecos de la memoria, en el que la unidad, la confianza y la astucia hacen frente a la maldad, la injusticia y la adversidad.

Desgarrador análisis de la condición humana en el Japón Feudal del siglo XVI, exhaustivo y profundo análisis de las clases sociales.

Un filme de perfectas sombras y dirección apabullante, cómo no del espléndido y humanista Akira Kurosawa, realizando otra dirección perfecta y con muchísimo pulso y rigor en pleno apogeo de su grandeza perenne, con una antológica dirección de los actores. Y “Los siete samuráis”, cabe comentar, poseedor de una excelsa fotografía en blanco y negro, de una belleza y profundidad que sacia los deseos más profundos de llegar a la plenitud, de brillantes claroscuros, de antológicos travellings y grúas, como he comentado, así como primeros planos o travellings circulares, matizando aun más como su reposado potencial cinematográfico. Todo esto sustentado por un guión ajustado y milimétrico en el que no falta ni un ápice, ni un matiz para redondearlo, es impecable, una maravilla, un prodigio de la inventiva y la planificación, de la manifestación externa e interna de una inteligencia, un trabajo y un humanismo que permanece y permanecerá indeleble en el autor.

Escenas, planos de gran potencial lírico, diálogos trascendentes y a la vez sencillos. Grandes momentos cargados de intensidad, de desgarramiento, pausados, emotivos.

Y seguimos con las interpretaciones, de manera reiterada, magníficas. Mifune está descomunal y Shimura inmejorable; los otros cinco samuráis están formidables.  Brillante otra vez la forma de expresarse y articular, de moverse y hablar, sin duda un prodigio de la interpretación y de la puesta en escena. Todo va acompañado de personajes complejos, con matices y características singulares que los hace únicos.

Es un filme complejo que ahonda más allá de la mera apariencia, cómo dije, por un trasfondo humanista y reflexivo así como un análisis de la condición humana, que hace recordar a “Rashomon”. La fuerza, tanto narrativa como visual, tanto dramática como lírica; evoca a este filme como uno de los paradigmas de las grandes obras del séptimo arte. Kurosawa vuelve a alternar momentos intensos de ritmo frenético y pausado, en tono reflexivo. Crítica al egoísmo, al individualismo, a la injusticia, a la hipocresía y a la maldad, así como los reveses del ignoto destino y la pobreza y desesperación. Todo ello se desmonta con una visión humanista y esperanzadora que hace retumbar en lo más profundo del ser: la unidad (como dije antes) de las personas contra la injusticia y la maldad, haciendo frente a los villanos y a los poderosos, todo ello a pro de conseguir la serenidad, la paz , la felicidad y la justicia. Este grupo de samuráis que contratan los campesinos, accede únicamente a cambio cobijo y comida, nada más. El proceso de búsqueda de samuráis es una delicia, brillante en una duración épica. Este film es la perfecta síntesis perfecta de drama, acción y aventuras  combinado con momentos cómicos y reconfortantes de excelso avance narrativo.

En conjunto conforma todo una armonía cinematográfica del mayor nivel alcanzado, de una síntesis combinatoria de todos los elementos que conforman una obra, alineados para crear arte. Todo fluye, avanza constantemente in crescendo hasta llegar a la más absoluta plenitud.

1954, año que el mundo se postró ante una cantidad de obras maestras provenientes de Japón (de nuevo), como “Los amantes crucificados y “El intendente Sansho” de Kenji Mizoguchi, o este grandioso film que estoy comentando: “Los Siete Samuráis”, de Akira Kurosawa, sin duda tres grandes joyas del cine mundial, tesoros inclasificables o incalculables debido a su valor, toda una maravilla; larga vida al eterno rey del cine, Akira Kurosawa.

 

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Alarma en expreso (1938)

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País: Reino Unido

Año: 1938

Duración: 95 minutos.

Director: Alfred Hitchcock

Elenco: Margaret Lockwood, Michael Redgrave.

Género: Thriller, Intriga

Notable film del magnífico Hitchcock finalizando su etapa británica (penúltimo filme antes de dirigir la legendaria “Rebeca”) de manera continuada (recuerdo que volvió en 1949 y 1950 para dirigir “Atormentada” y “Pánico en la escena” y que finalmente volvió en 1972 para dirigir “Frenesí”)

El film, que transcurre en un país imaginario centroeuropeo, nos presenta a una serie de personas muy vinculadas a la trama en general: una chica, dos hombres ingleses, una institutriz inglesa, dos arrogantes aristócratas ingleses etc. Debido al mal tiempo, el tren que van a coger todos ellos se retrasa hasta el día siguiente. En este intervalo de tiempo, el film se desarrolla de un modo tanto irregular con grandes toques de de una extravagante comicidad, lo cual le hace suponer erróneamente a uno que se trata de una comedia; todo esto da un giro cuando estrangulan al que toca la música (bueno, o comedia negra) y cuando al día siguiente le cae la maceta a la protagonista; todos estos hechos dan un giro argumental y de género al film, que se convierte a medida que avanza el filme en una película de espionaje y en un film de intriga y thriller con toques psicológicos, debido a las derivaciones y a las manipulaciones psicológicas que sufre las protagonista en el ecuador del film, por los integrantes del tren y por un doctor, basándose este último que esa sospecha de desaparición de la institutriz inglesa, es debido al fuerte golpe sufrido previamente de coger el tren.

Con una dirección muy buena, y un gran desarrollo narrativo, Hitchcock nos ofrece un gran film de espionaje, que flojea y no alcanza el sobresaliente debido al irregular y precipitado comienzo y a ciertos momentos del film que no alcanzan su plenitud rítmica respecto a la sintaxis narrativa.
Un guión muy bien tejido y muy bien realizado con una gran precisión narrativa, con una grandísima fotografía, sobre todo los magníficos encuadres del tren en movimiento, y del uso de la cámara dentro del tren. Destaco el magnífico montaje, como las muy buenas superposiciones de planos, muy empleado, como la del tren y el paisaje en ciertos momentos del film. Una magnífica ambientación, y gran parte del film, rodado en un contexto muy reducido, el magnífico Hitchcock consigue llevarlo con gran precisión y buen ritmo. También destaco unas interpretaciones bastante notables, sobre todo la muy buena interpretación de la actriz principal, Margaret Lockwood, en el papel de la chica que sospecha la desaparición de la institución inglesa, que posteriormente la manipulan para hacerla creer que nunca ha existido.

Este fastuoso filme; cuyo tema es el espionaje muy abundante en los filmes del maestro del suspense, la narrativa y el suspense: Alfred Hitchcock; crea una tensa atmósfera dentro del propio tren, en el que esos misteriosos y extraños personajes que niegan la existencia de la anciana tienen otro objetivo, todo esta manipulación por un objetivo concreto. La película pone en bandeja demasiadas casualidades: los pasajeros del tren que niegan esa existencia son italianos o alemanes, están dentro de un país centroeuropeo imaginario, el film está realizado un año antes del inicio de la II Guerra Mundial, y el idioma inventado de ese país tiene muchas coincidencias con el alemán o italiano.
Ese pueblo tan apacible y adorable que se nos presenta al comienzo del film, esa atmósfera de tranquilidad y serenidad, se transforma hasta llegar a un thriller psicológico desarrollado dentro del mismo tren.

Un hombre, con el que ella establece una peculiar relación, intenta averiguar con ella lo que sucede, que en un principio creía que ella sufría una alucinación por el golpe fuerte recibido en la cabeza por una maceta tirada desde el balcón, como trasfondo, el espionaje internacional.

En definitiva un film memorable de espionaje, dirigida por mano experta pero que no llega al sobresaliente.

8

4 estrellas