Mes: marzo 2015

La Aventura (1960)

La_aventura-115454781-largePaís: Italia

Año: 1960

Duración: 140 minutos

Director: Michelangelo Antonioni

Elenco: Monica Vitti, Gabriele Ferzetti, Lea Massari

Género: Drama, Romance

 

Obra de arte, una obra maestra cinematográfica vasta y densa, a la vez que transgresora, una de las piezas angulares en la revolución cinematográfica de los años 60.
Un film revolucionario que revoluciona, la sintaxis narrativa mediante la derogación de los códigos narrativos alterando la narración, centrándose más en el cómo les sucede a los personajes en vez de qué les pasa, la sintaxis visual mediante los perfectos encuadres paisajísticos y las largas y densas tomas ininterrumpidas.

El trasfondo del film es uno de los más complejos de toda la historia del séptimo arte: la incomunicación, vidas a la deriva, la búsqueda en sí mismo, las alineaciones modernas, la desesperación, la soledad, el vacío, la desolación la búsqueda de respuestas, las acciones inacabadas y mecánicas, las acciones absurdas, un renacimiento de ideas de verdaderas y falsas pasiones, la inseguridad de las relaciones, de los sentimientos, el alejamiento del ser humano respecto con las relaciones con el entorno… un trasfondo demoledor y denso sobre las relaciones humanas y la propia acción humana, y una retrospectiva sobre el pasado, el presente y el futuro de las acciones humanas.

Sin un clímax determinado, L’avventura de Antonioni precisa también con una dirección soberbia, propia de Antonioni, junto a una composición cadenciosa de los encuadres que desatan sensibilidad y belleza acompasado por unas interpretaciones memorables, sobre todo mi queridísima Monica Vitti, una excelente actriz que realiza un excelente papel, en su expresión de sentimientos interiores acondicionados a las circunstancias, y en los cambios de registro, simplemente espectacular, acaparando todos los posibles matices de un personaje incierto moralmente, desbordado, insatisfecho, que navega en la deriva en un mar de incertidumbre y belleza arrebatada a la vez que decadente.

La desaparición de Anna crea uno de los Macguffin más demoledores e imponentes de toda la historia del cine desde Ciudadano Kane del excelentísimo Orson Welles. Tal vez la desaparición de Anna era porque quería buscarse a sí misma, encontrarse, dejar esa vida acomodada que llevaba, o tal vez era la escusa para mostrarnos las acciones de los otros dos personajes, una excusa para relatarnos a la perfección los sentimientos, acciones y relaciones humanas en esta odisea cinematográfica.

Su fotografía es espectacular: muy pintoresca, nítida y movimientos muy suaves de cámara de una profundidad de campo envidiable y un magnífico uso de la luz y las sombras para exponer belleza o nostalgia, toda una delicia cinematográfica, cuyo poder visual remite a una odisea artística, con exteriores completamente naturales, como la isla, gran reflexión metafórica sobre el interior de los personajes (vacío, con zonas abiertamente escarpadas, golpeados por el oleaje), un lugar para perderse y no volver a encontrarse. Obra de exquisita belleza visual acompañada de una atmósfera etérea, desgarradora, incierta, de personajes movidos por las circunstancias hacia un futuro ignoto, de una acertadísima puesta en escena, movidos sin sentido. La acción narrativa de estructura circular respecto a las acciones se desenvuelve con una gran delicadeza y esmerada paciencia hacia la plenitud en el que el tiempo y el espacio son irrelevantes. Los silencios, los espacios vacíos son expuestos con emotividad. Un filme que roza la abstracción más deliberadamente bella, de una fuerza dramática asombrosa acompañado por un lirismo embriagador narrando la travesía interna reflejada en lo externo de dos ambigüos personajes.

Una película fascinante, bella, trágica, misteriosa, melancólica, poética, desconcertante, arrebatadora y perfecta con muchas preguntas sin resolver sobre el ser humano.
Una obra maestra del cine.

 

10

 

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