Akira Kurosawa

Sanjuro (1962)

Sanjuro

País: Japón

Año: 1962

Duración: 95 minutos.

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Tatsuya Nakadai, Takashi Shimura, Yoshio Inaba, Seiji Miyaguchi.

Género: Acción, Aventuras, Drama

 

Brillante, se me hace imposible transmitir más pasión y más admiración y amor a mi cineasta favorito. Me la ví en junio del año pasado y me pareció una muy buena película, me la he volví a ver este pasado agosto con la grata sorpresa de ver esta obraza maestra, eso sí, para mí, no a la altura de Yojimbo.

Obra maestra absoluta, película vasta e inmensa. Un conjunto de samuráis están decididos a acabar con la corrupción reinante, a quienes se les une un samurái que va por libre (Toshiro Mifune). Magnífica ambientación y puesta en escena arrolladora de coreografías y dirección de los actores maravillosa, con una dirección otra vez excelente y talentosa de Akira Kurosawa, con un uso de la cámara magnífico (los travellings, las grúas, los breves planos secuencias) y la maravillosa fotografía en blanco y negro destacando el uso de la profundidad de campo y las sombras en cada encuadre.
Visualmente fascinante, de potencial plástico abominable, cada encuadre, de una perfección y un porte desgarrador.
Filme de potencial narrativo asombroso, y de guión milimétrico y ajustado; todo a ello de ritmo trepidante y ambicioso.
Y de trasfondo, como siempre en Kurosawa, un mensaje de doble fondo humanista, reflexivo (esta vez de menor intensidad pero se mantiene), como la serenidad y el uso de la astucia y la inteligencia, en vez de los impulsos y la violencia desmesurada para un fin, también la confianza del ser humano con los humanos en sí (me recuerda en su modo, a la brillante “Rashomon”), y la unión de un conjunto para conseguir la verdad y la justicia.
Aparte del latente pero permanente trasfondo dramático, un film magnífico de Acción y Aventuras, trepidante y emocionante en una época resplandeciente para el séptimo arte. Además, posee matices cómicos en muchos diálogos, que corresponden a Tsubaki Sanjuro (Mifune), que enriquecen el filme. Película de grandes interpretaciones, principalmente del legendario Toshiro Mifune y también de los grandísimos Takashi Shimura y Tatsuya Nakadai, para mí tres de los mejores actores de toda la historia del séptimo arte. Protagonista cargado de matices y características, notándose en sus expresiones y gestos.

Una película excelente, maravillosa, estimulante, del mejor cineasta de la historia.

10

 

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Los siete samuráis (1954)

Los_siete_samurais-914194246-largePaís: Japón

Año: 1954

Duración: 205 minutos.

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Takashi Shimura, Yoshio Inaba, Seiji Miyaguchi.

Género: Drama, Acción, Aventuras

 

Este magnífico año ha destacado también por volver otra vez a ver excelentes películas, como me sucedió con “Cuentos de la luna pálida de agosto”, por ejemplo, o con Rashomon, o también con Sanjuro. Y la casualidad de que a la segunda vez que las veía me apasionaban mucho más, más que la última vez vista; y “Los siete samuráis” no ha sido ninguna excepción de esta regla. “Los siete samuráis”, una de las grandes obras maestras del cine mundial, dirigida por el legendario y proverbial cineasta Akira Kurosawa, de duración épica, tres horas y veinticinco minutos, de puro cine. Vista en tres veces, por inconvenientes que depara el ignoto destino o por hechos lógicos y usuales. Y la verdad, qué felicidad de vérmela de nuevo.

Grandiosa y legendaria obra maestra del cine. Obra de potencial plástico inigualable, un magistral ejemplo de potencial narrativo y perfección dramática. Una composición perfecta de planos de belleza visual apabullante, de primeros planos, travellings y grúas que trascienden a lo más grande del cine, de una riqueza artística exclusiva de los grandes del cine, en el Olimpo de la expresión cinematográfica. Un filme humanista y desgarrador, cargado de símbolos y escenas antológicas quedándose intactas en lo más hondo de los recovecos de la memoria, en el que la unidad, la confianza y la astucia hacen frente a la maldad, la injusticia y la adversidad.

Desgarrador análisis de la condición humana en el Japón Feudal del siglo XVI, exhaustivo y profundo análisis de las clases sociales.

Un filme de perfectas sombras y dirección apabullante, cómo no del espléndido y humanista Akira Kurosawa, realizando otra dirección perfecta y con muchísimo pulso y rigor en pleno apogeo de su grandeza perenne, con una antológica dirección de los actores. Y “Los siete samuráis”, cabe comentar, poseedor de una excelsa fotografía en blanco y negro, de una belleza y profundidad que sacia los deseos más profundos de llegar a la plenitud, de brillantes claroscuros, de antológicos travellings y grúas, como he comentado, así como primeros planos o travellings circulares, matizando aun más como su reposado potencial cinematográfico. Todo esto sustentado por un guión ajustado y milimétrico en el que no falta ni un ápice, ni un matiz para redondearlo, es impecable, una maravilla, un prodigio de la inventiva y la planificación, de la manifestación externa e interna de una inteligencia, un trabajo y un humanismo que permanece y permanecerá indeleble en el autor.

Escenas, planos de gran potencial lírico, diálogos trascendentes y a la vez sencillos. Grandes momentos cargados de intensidad, de desgarramiento, pausados, emotivos.

Y seguimos con las interpretaciones, de manera reiterada, magníficas. Mifune está descomunal y Shimura inmejorable; los otros cinco samuráis están formidables.  Brillante otra vez la forma de expresarse y articular, de moverse y hablar, sin duda un prodigio de la interpretación y de la puesta en escena. Todo va acompañado de personajes complejos, con matices y características singulares que los hace únicos.

Es un filme complejo que ahonda más allá de la mera apariencia, cómo dije, por un trasfondo humanista y reflexivo así como un análisis de la condición humana, que hace recordar a “Rashomon”. La fuerza, tanto narrativa como visual, tanto dramática como lírica; evoca a este filme como uno de los paradigmas de las grandes obras del séptimo arte. Kurosawa vuelve a alternar momentos intensos de ritmo frenético y pausado, en tono reflexivo. Crítica al egoísmo, al individualismo, a la injusticia, a la hipocresía y a la maldad, así como los reveses del ignoto destino y la pobreza y desesperación. Todo ello se desmonta con una visión humanista y esperanzadora que hace retumbar en lo más profundo del ser: la unidad (como dije antes) de las personas contra la injusticia y la maldad, haciendo frente a los villanos y a los poderosos, todo ello a pro de conseguir la serenidad, la paz , la felicidad y la justicia. Este grupo de samuráis que contratan los campesinos, accede únicamente a cambio cobijo y comida, nada más. El proceso de búsqueda de samuráis es una delicia, brillante en una duración épica. Este film es la perfecta síntesis perfecta de drama, acción y aventuras  combinado con momentos cómicos y reconfortantes de excelso avance narrativo.

En conjunto conforma todo una armonía cinematográfica del mayor nivel alcanzado, de una síntesis combinatoria de todos los elementos que conforman una obra, alineados para crear arte. Todo fluye, avanza constantemente in crescendo hasta llegar a la más absoluta plenitud.

1954, año que el mundo se postró ante una cantidad de obras maestras provenientes de Japón (de nuevo), como “Los amantes crucificados y “El intendente Sansho” de Kenji Mizoguchi, o este grandioso film que estoy comentando: “Los Siete Samuráis”, de Akira Kurosawa, sin duda tres grandes joyas del cine mundial, tesoros inclasificables o incalculables debido a su valor, toda una maravilla; larga vida al eterno rey del cine, Akira Kurosawa.

 

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Rashomon (1950)

Rashomon-166287858-largePaís: Japón

Año: 1950

Duración: 90 minutos.

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Takashi Shimura, Machiko Kyô, Masayuki Mori.

Género: Drama, Intriga
Japón siglo XII, siglo de devastación de Japón por las guerras feudales. Día de lluvia torrencial, tres hombres cobijados en un templo en ruinas esperando el fin de la tormenta.

Así comienza este babilónico filme, una obra grandiosa filmada a mano de un cineasta colosal. Kurosawa explora el debate filosófico de la verdad, la condición humana, la objetividad e imparcialidad, la devastación del momento así como la deshumanización codiciada por los intereses propios, en el que aflora la maldad, la mentira, el egoísmo o la hipocresía, todo ello narrado en unos magníficos flashbacks (los diferentes puntos de vista de los acusados y el testigo mudo de los hechos). El filme, que posee una estructura narrativa perfecta, llega a la cota de mayor belleza cinematográfica, de una fuerza visual fantasmagórica y onírica, así como una belleza visual y un potencial lírico pocas veces vivido en el séptimo arte.

Un guión maravilloso, perfectamente estructurado e hilado, de diálogos grandiosos. Y a estos factores se le unen el opulento talante y potencial narrativo y dramático de una destreza insuperable, enfatizado por las desgarradoras interpretaciones y la descomunal puesta en escena, situada en un contexto y una atmósfera onírica, realista, impresionista. Mifune vuelve a realizar un papel legendario, en el que la rapidez de sus gestos y la espontaneidad indeleble de sus acciones vuelven a potenciar más su vasto talento interpretativo. Shimura, vuelve a encarnar un papel de hombre pensativo, benévolo, humanista de manera magistral, de gestos inmortales. Personajes de ideas contradictorias, narraciones de cada víctima y culpable diferentes, todo a pro de favorecer a uno mismo.

Y ahora con la dirección de Kurosawa: no se puede realizar mejor, esa perfecta composición de planos líricos, bellos y apasionados, de detonante belleza plástica; ese desgarrado, analizado y esperanzador talante humanista;esos travellings, planos medios, ese uso brillante de la profundidad de campo y las sombras, como el perfecto retrato del contexto en general, todo estas características de un cineasta legendario en una maravillosa fotografía en blanco y negro.

Un film que se siente, que te atrae, que te emociona, que te intriga (la trama, ¿quién dice la verdad?, ¿por qué?), y pone en bandeja uno de los dilemas filosóficos, éticos y humanos más interesantes, la verdad.  Filme misterioso e intenso, sin duda, de incesante ritmo.

En resumen, obra maestra, filme grandioso e intenso, de un desgarrado y apasionado humanismo y un fuerte lirismo. Una obra indispensable.

10

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Los canallas duermen en paz (1960)

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País: Japón

Año: 1960

Duración: 153 minutos

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Takashi shimura

Género: Drama, cine negro, thriller

Hay cineastas que han conseguido una obra maestra (que ya es mucho, no está al alcance de cualquiera), dos e incluso tres (que ya es excepcional y maravilloso), pero hay otros que han conseguido más de tres, e incluso más de cinco. Este es el caso del mítico Akira Kurosawa, mi cineasta favorito y el uno de los tres mejores de todos los tiempos. Con esta película van ya… nada más y nada menos que ocho obras maestras.

Aparte de un ejercicio sobresaliente de suspense, tensión y potencia narrativa, es un profundo ejercicio dramático en el que Mifune se lleva el grandísimo protagonismo, vaya interpretación, de 10. Corrupción, especulación urbanística, chantaje, violencia y venganza se juntan en este apasionado filme, en el que Kurosawa, con su habitual maestría y perfección cinematográfica combina por un lado, la trama general del filme (con su excelso hilo argumental (estén atentos a cada detalle), con el profundo análisis psicológico y dramático de los personajes, principalmente de Mifune. El honor, el dilema moral, la ética y la familia enriquecen aún más esta compleja película, caracterizando sobresalientemente a los personajes, y a veces poniendo más matices a la trama; y el desgarrado poder humanista, con escenas antológicas y abrumadoras, antológicas, de una atmósfera sobrecogedora, de encuadres de suma belleza y cargados de símbolos. Es un film que te mantiene con tensión a un ritmo fantástico, unas veces frenético, y otras veces pausado, sobre todo si se trata sobre diálogos con análisis retrospectivo e íntimo. Y qué decir de la dirección de Kurosawa, pues como siempre, impecable, toda una maravilla, con esos travellings retro, y esa presentación de contextos con una composición de planos del más alto nivel, y sus famosísimos barridos en algunas escenas. Todo con una gran atracción visual en la que uno no deja de mantenerse atento al más mínimo detalle, y sobre todo una venganza muy peculiar, en una maravillosa fotografía e intensa puesta en la escena, característico de las películas de Kurosawa. Todo esto con un trasfondo social que te da a reflexionar, sobre el cuarto poder, sobre la presión de las grandes compañías, sobre el exceso de poder, sobre la megalomanía y la ambición exacerbada por mantener el poder, aparte del nepotismo y el enchufismo, impresionante. Lo que les sorprenderá también es que el grandioso Takashi Shimura hace un papel de “malo” en el filme, no habitual en él.

Sin duda una película excelente y mítica. Pues otro diez para Kurosawa.

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AKIRA KUROSAWA, EL CINEASTA ESENCIAL DEl SÉPTIMO ARTE

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Estoy completando la biografía de mi cineasta preferido con lo que puede haber modificaciones más asiduas lo largo de estos dos últimos días.

Nacido en Omori, Tokio (Japón) en 1910, este legendario cineasta (personalmente mi favorito) es uno de los cineastas más fascinantes y grandiosos en toda la historia del séptimo arte. Con toda una maestría indiscutible y un desatado humanismo, Akira Kurosawa realizó obras maestras del cine mundial muy influyentes e indispensables en todo un patrimonio artístico. Un cineasta que abordó diferentes temáticas y géneros, desde dramas, acción, aventuras hasta cine negro, thriller y  películas del Japón feudal, postguerra japonesa o actualidad del momento. Estuvo muy influenciado por autores occidentales, adaptando obras de Shakespeare y Dostoyevski. Sus  famosos barridos al cambiar de escenas, sus gloriosos travellings, toda su brillantez técnica y ese magnífico uso de la profundidad de campo, así como la intensidad filosófica y artística de su obra; permanecen inamovibles en la historia del séptimo arte, como máximo exponente. Sus obras también establecieron un puente entre el cine Occidental y Oriental, así como su reconocimiento y su visionado, sobre todo con su magnífica obra “Rashomon”. Admirador de cineastas como John Ford, el cual le influenció de manera notable y destacado especialista también en la propia dirección de los actores. Su cine posee una esmerada estilización plástica de los encuadres y un detallismo excelso (tuvo que repetir una escena completa porque había un tejado perteneciente a una casa que no concordaba con lo que el concebía para el propio encuadre), siendo muy minucioso con lo que se filmaba, atento al más mínimo detalle con la mayor precisón y vigorosidad. Entró como ayudante de dirección del cineasta Kajiro Yamamoto, colaborando como codirector en una película un tanto desconocida que data de 1945 titulada “Los que construyen el porvenir”.

Cineasta pausado, audaz y modesto citando por ello unas frases suyas:

En todas mis películas hay tres, o quizás cuatro minutos de verdadero cine.

De joven se interesó por la pintura (que lo refleja en “Los sueños de Akira Kurosawa”). Su pasión por el séptimo arte fue influenciada por su hermano Heigo cuya profesión era benshi o narrador de filmes mudos, que desgraciadamente fallecería a la edad de 20 años, hermano con el que tuvo la más intima relación, ligados estrechamente.

Esa pasión por el cine comenzó con el cine mudo en el que extraigo una frase suya respecto a la influencia que ha ejercido sobre él y su pasió por el séptimo arte:

Es fastidioso explicarlo todo. Por tanto intento economizar el diálogo. Para empezar, imagino mi película como una película muda. Siempre he intentado volver a los orígenes del cine mudo. Es por esto que continuo estudiando las películas mudas. Cuando realizo una película, me pregunto cómo haría si fuera muda, que tipo de expresión es necesaria. A continuación intento reducir el diálogo al mínimo.”

Para mí hacer cine lo cambia todo, esa es la razón por la que he hecho al cine el trabajo de mi vida.

Kurosawa siempre consideró la suma relevancia de un guion con lo que dijo ciertas frases al respecto:

“[Consejo para los nuevos escritores] Que aprendan de todo, pero por encima de todo que escriban guiones para que aprendan la estructura de una historia, que aprendan a ver la columna vertebral de una película. Con una página por día, tendrán al cabo de un año, 365 páginas. Para eso basta papel y lápiz. Lean y recuerden, la lectura te da el soporte, el recuerdo es necesario para crear. Lean, lamentablemente ahora la gente no lee.

Con un buen guión un buen director puede producir una obra maestra. Con el mismo guión, un director mediocre puede producir una película pasable. Pero con un guión malo ni siquiera un buen director puede hacer una buena película. Para la expresión realmente cinematográfica, la cámara y el micrófono debe ser capaz de atravesar el fuego y el agua. El guión debe ser algo que tenga el poder de hacer esto.

Su ópera prima fue “La leyenda del gran judo” dirigida en 1943, cuya temática fue las artes marciales, en concreto el judo, a principios de la revolucionaria Era Meiji, destacada por el inicio colaboración de un magistral Takashi Shimura, actor histórico e indispensable en toda la historia del cine, en esta película como secundario.

Después dirigió “La más bella“, un drama antibélico de la II Guerra Mundial, , “La nueva leyenda del gran judo” secuela de la ópera prima de 1943 y “Los que caminan sobre la cola del tigre“, mediometraje de 1945 ambientado en el Japón feudal, primera película de Kurosawa ambientada en este tiempo

A partir de 1946 realizó un conjunto de filmes ambientados en la postguerra, cuyos protagonistas principales son siempre Takashi Shimura y Toshiro Mifune en papeles que establecen una relación, ya sea de amistad profesional (El perro rabioso), lazos familiares (Duelo Silencioso) o una dura relación médico – paciente (El ángel ebrio). Las obras que más sobresalen con muchísima grandeza son  “El ángel ebrio” de 1948, drama acerca de la relación de dos personalidades (un miembro de la yakuza con tuberculosis y un médico que padece alcoholismo) condenadas a la autodestrucción, magnífico drama. En esta película se inició la larga colaboración y la larga amistad de el legendario actor japonés Tôshiro Mifune con Akira Kurosawa ; “El perro rabioso” de 1949, un film de cine negro y thriller con grandes características policíacas que retrata la búsqueda de la pistola de un detective, acompañado de su compañero, que se la roban. Esto les conduce a los bajos fondos de Tokio de la postguerra, en el que Kurosawa retrata con dureza, la pobreza o la delincuencia y el destino de muchas personas a ejercerla. Como última película dentro de estas pentalogía de la postguerra (me falta mencionar “No añoro a mi juventud” y “Un domingo maravilloso“), sobresalgo para mí su primera obra maestra, “Duelo silencioso” de 1949. Este desgarrador drama trata sobre la desesperanza y la tristeza de un médico (Toshiro Mifune en otro papel excepcional), que tras contraer sífilis como cirujano de la II Guerra mundial, ve un destino quebrado y desesperanzador en el que un dilema moral le pesa, aceptar la situación familiar y las responsabilidades que conlleva o dedicar su vida a la medicina, acompañado de su veterano y experimentado padre (Takashi Shimura) en su clínica familiar en la que atienden con vocación infinita a los pacientes. Obra maestra de poderoso humanismo y profunda reflexión sobre el destino, el deber, la familia y la vocación.

Fotograma de la película "Duelo Silencioso". Desgarradora escena, profunda dramáticamente y bella a la vez, el cirujano (Mifune) ante la encrucijada tras contraer la sífilis, de volcarse con a su familia y a su propio destino o dedicarse en cuerpo y alma a la medicina.

Fotograma de la película “Duelo Silencioso”. Desgarradora escena, profunda dramáticamente y bella a la vez, el cirujano (Mifune) ante la encrucijada tras contraer la sífilis, de volcarse con a su familia y a su propio destino o dedicarse en cuerpo y alma a la medicina.

 

"Duelo Silencioso". Padre (Shimura) e hijo (mIfune) en la clínica familiar en la que trabajan.

“Duelo Silencioso”. Padre (Shimura) e hijo (Mifune) en la clínica familiar en la que trabajan.

Este magnífico film también guarda en sí una profunda meditación crítica acerca del Japón de la postguerra, guardando la trama dicho desalentador trasfondo. En este fotograma e aprecia a los dos agentes ,el veterano (Shimura) y el joven (Mifune) con una de las víctimas de esta desalentadora situación en los bajos fondos de Tokio.

Fotograma de la película “El perro rabioso”.Este magnífico film también guarda en sí una profunda meditación crítica acerca del Japón de la postguerra, guardando la trama dicho desalentador trasfondo. En este fotograma se aprecia a los dos agentes ,el veterano (Shimura) y el joven (Mifune) con una de las víctimas de esta desalentadora situación en los bajos fondos de Tokio.

 

Esa dura relación médico- paciente unidos por, tortuosos destinos, es retratada a la perfección con una maestría única y exclusivamente de un maestro inigualable.

Esa dura relación médico- paciente unidos por, tortuosos destinos, es retratada a la perfección con una maestría única y exclusivamente de un maestro inigualable. Fotograma de la película “El ángel ebrio”

Llegamos al año 1950 y Kurosawa filma la obra maestra indiscutible que le lleva a la fama internacional: “Rashômon“. Esta inmensa película, ambientada en el Japón feudal en el siglo XII, retrata con una fuerza visual, lírica y dramática sí como una estructura narrativa perfecta los diferentes relatos contados desde diferentes puntos de vista por los diferentes culpables de los hechos, un señor feudal (asesinado), su señora esposa (supuestamente violada) y un bandido. Estos tres hechos así como los del leñador están narrados en flashbacks. El film comienza con tres personas cobijadas de la lluvia bajo el templo derruido de Rashômon (un leñador, un monje budista y un hombre), en un siglo de Guerras y devastación. Entonces el leñador (Takashi Shimura) empieza a explicar mediante evocadores flashbacks todo estos desconcertantes hechos, que en un principio parecen normales. Después de narrar las pistas del crimen atroz, se cuenta los puntos de vista del ladrón (Toshiro Mifune), de la señora esposa y del señor feudal muerto (narrado mediante una médium, con el testimonio del difunto) mediante magistrales flashbacks. En composición narrativa son flashbacks dentro de otros flashbacks relacionados entre sí. Una película excelente, filosófica que retrata el debate filosófico de la verdad y la objetividad e imparcialidad, la condición humana, la devastación del momento, así como la deshumanización codiciada por los intereses propios, en el que aflora la maldad, la mentira o la hipocresía. Este film ganó el León de Oro en el Festival de Venecia, así como un premio honorífico a la mejor película extranjera en la Academia de los Óscars, sección que hasta entonces no existía. Se llevó nominaciones a los BAFTA, a la dirección artística en los Oscars, y una nominación de los Círculos de Críticos de Nueva York. Fue un grandísimo reconocimiento internacional para una obra maestra del cine mundial misteriosa, contundente y fascinante, que sirvió como un amplio puente entre el cine de Occidente y Oriente. En el año 1964 se haría un remake de esta película titulada “Cuatro confesiones”, película americana de género western dirigida por Martin Ritt e interpretada por Claire Bloom, Paul Newman y Laurence Harvey.

La obra de Rashomon se puede comentar en una trascendente frase que nos otorgó Kurosawa: “Los seres humanos son incapaces de ser honestos acerca de ellos mismos. No pueden hablar de sí mismos sin embellecer.

La belleza onírica y fantasmagórica de la película, de un lirismo inaudito, reflejada aquí en uno de los fotogramas que destilan naturalismo y pureza.

La belleza onírica y fantasmagórica de la película, de un lirismo inaudito, reflejada aquí en uno de los fotogramas que destilan naturalismo y pureza.

El templo derruido de Rashomon, y cómo no, portada de mi blog.

El templo derruido de Rashomon, y cómo no, portada de mi blog.

 

En este año también filmó “Escándalo“, un drama que retrata la manipulación de la información por parte de los medios de comunicación sensacionalistas mediante bulos y tergiversaciones de los hechos. No la he visto.

En el año 1951 dirigió “El idiota“, película adaptada a una novela del escritor ruso Fiodor Dostoyevski, interpretada también por Toshiro Mifune. No la he visto.

Nos situamos en el año 1952 y Akira Kurosawa dirige para mí la mejor película de toda la historia del cineVivir” (Ikiru). Este precioso y triste drama nos narra a un viejo y gris funcionario (Takashi Shimura) al que le diagnostican un cáncer incurable. A partir de ese momento la vida de este hombre dará un giro fascinante. Para mí es la reflexión más pura y bella sobre la vida y la alegría de vivir, así como una reflexión sobre la muerte y el paso del tiempo. Una película vitalista, humana, sincera y triste.

Takashi Shimura en "Vivir", protagonista indiscutible de una bellísima obra cumbre del cine mundial.

Takashi Shimura en “Vivir”, protagonista indiscutible de una bellísima obra cumbre del cine mundial.

Uno de los fotogramas más bellos de toda la película y del séptimo arte.

Uno de los fotogramas más bellos de toda la película y del séptimo arte.

 

 

En el año 1954 dirige su película más conocida “Los siete samuráis“, ambientada en el Japón feudal del siglo XVI, una absoluta obra maestra del cine mundial con un potencial narrativo y visual arrollador, de una belleza visual y plástica sublime, con unas interpretaciones soberbias (como siempre de Mifune, Shimura), una puesta en escena perfecta y un desatado humanismo a pro de la unidad contra los malvados, y de la ayuda mutua para la prosperidad, un clásico magistral. Esta película fue galardonada con el León de Plata para Akira Kurosawa, y unas cuantas nominaciones. Sin duda, una de las películas esenciales del cine y más influyentes de todos los tiempos. en el año 1960, el director John Sturges realizó un remake de esta película titulada “Los siete magníficos” en clave western e interpretada por Steve Mcqueen y Charles Bronson, no la he visto, pero sin duda jamás estará a la altura de los “Siete Samuráis”, es imposible.

Probablemente, uno de los fotogramas más conocidos de esta inconmesurable película.

Probablemente, uno de los fotogramas más conocidos de esta inconmesurable película.

Toshiro Mifune en Los Siete Samuráis.

Toshiro Mifune en Los Siete Samuráis.

Takashi Shimura encarnando a uno de los siete samuráis, en primer plano.

Takashi Shimura encarnando a uno de los siete samuráis, en primer plano.

En 1955  Kurosawa filma “Crónica de un ser vivo” un drama antinuclear que ahonda en el miedo y el temor de un científico a la bomba atómica en consecuencia de la masacre de Hiroshima y Nagasaki. Fue nominada a Palma de Oro en Cannes. No la he visto

Nos localizamos en el año 1957 y Kurosawa dirige una de mis diez películas favoritas “Trono de sangre“, adaptación de Macbeth de William Shakespeare, situado en vez de en Nueva escocia, en el Japón feudal del siglo XVI. Una película excelente, de una atmósfera subyugante, fantástica, desconcertante, misteriosa, con unas interpretaciones excelsas y un uso del ritmo y la fuerza potencialidad visual y narrativa pocas veces mejor alineada. una película que trata sobre la maldad, la ambición, el poder, la traición o el destino, con múltiples interpretaciones. Además la constante fuerza interpretativa de Mifune grandeze más la obra. Para mí la mejor adaptación de Macbeth, mejor que la del maestro Orson Welles.

La adaptación a una de las obras magnas de Shakespeare constituye toda una experiencia cinematográfica irreemplazable.

La adaptación a una de las obras magnas de Shakespeare constituye toda una experiencia cinematográfica irreemplazable.

Fotograma de la película, en el que se aprecia la fantasmagórica atmósfera así como la subyugante puesta en escena.

Fotograma de la película, en el que se aprecia la fantasmagórica atmósfera así como la subyugante puesta en escena.

 

Este mismo año dirigió el drama en el Japón Feudal “Los bajos fondos“, retratando la miseria de un colectivo de marginados en los arrabales de Tokio en el Japón Feudal. No la he visto.

En el año 1958 se realiza una película fascinante y espléndida, titulada “La fortaleza escondida” , una película de aventuras y acción el la que un samurái (Toshiro Mifune) traspasa con una princesa tierras enemigas. Una grandísima película con un gran ritmo y precisión. Se lleva el Oso de Oro del festival de Berlín y el premio FIREPRESCI. Este gran filme sirvió como fuente de inspiración a George Lucas para la trilogía de “La guerra de las Galaxias”.

En segundo plano se aprecia a una de las protagonistas del film, la princesa, a la que Toshiro Mifune debe escoltarla tras las tierras enemigas, en compañía de dos buscadores de tesoros.

En segundo plano se aprecia a una de las protagonistas del film, la princesa, a la que Toshiro Mifune debe escoltarla tras las tierras enemigas, en compañía de dos buscadores de tesoros.

Tropas imperiales reprimiendo y aplacando a los rebeldes en una de las secuencias de la película.

Tropas imperiales reprimiendo y aplacando a los rebeldes en una de las secuencias de la película.

Toshiro Mifune ante las tropas imperiales en uno de los fotogramas del film.

Toshiro Mifune ante las tropas imperiales en uno de los fotogramas del film.

En la década de los 60 sigue filmando obras maestras absolutas, que se interrumpe tristemente en 1965, después del rodaje de Barbarroja, tras romper su amistad con Toshiro Mifune por una disputa.

En 1960 Kurosawa vuelve al género de Cine negro y thriller con la película “Los canallas duermen en paz“. Grandísima obra maestra, un ejercicio brillante de suspense, con un potencial dramático y narrativo de gran nivel, otro film para reflexionar, entre otras cosas, sobre la especulación, la corrupción, la violencia así como los dilemas morales y éticos. Excelente.

Fotograma de la película. Toshiro Mifune en segundo plano.

Fotograma de la película. Toshiro Mifune en segundo plano, sujeto bajo una sonrisa bastante cínica y con otra intención

En el año 1961 realiza otra obra de arte: “Yojimbo“. En este filme, Mifune encarna otra vez a un samurai errante de pueblo en pueblo en el Japón feudal del siglo XIX en busca de dinero, actuando como mercenario. Cuando llega a un pueblo, observa a un pueblo enfrentado por clanes y en plena autodestrucción en el cual lo contratan para ejercer de asesino a sueldo viendo que posee una gran habilidad como samurái. Es una obra maestra de perfección estética y narrativa. De un talento y estilo visual indeleble e innato a manos de un cineasta excepcional. Y como siempre Mifune lo borda y los secundarios también como en esas coreografías de lucha entre Yojimbo y los soldados. Mifune se llevó la Copa Volpi del Festival de Venecia al mejor actor, pero Yojimbo no se la llevó, competía contra la insuperable película “El año pasado en Marienbad”. Una película excelente, otra obra maestra más de Kurosawa. En el año 1964 se hizo un remake de Yojimbo en forma de western , la gran película dirigida por Sergio Leone “Por un puñado de dólares“, que revolucionó el western y exageró los códigos del mismo, dando auge y fama al spaguetti western.

Fotograma de la película "Yojimbo", en la cual se aprecia a la izquierda y en primer plano a Toshiro Mifune desenvainando la katana en una de las escenas clave del film

Fotograma de la película “Yojimbo”, en la cual se aprecia a la izquierda y en primer plano a Toshiro Mifune desenvainando la katana en una de las escenas clave del film.

Clint Eastwood en primer plano en "Por un puñado de dólares", remake de 1964dirigida por Sergio Leone en forma de western de la película de "Yojimbo". Film que revolucionó el western transgrediendo sus códigos y dando fama a un subgénero que apareció en Italia a finales de los años 50.

Clint Eastwood en primer plano en “Por un puñado de dólares”, remake de 1964dirigida por Sergio Leone en forma de western de la película de “Yojimbo”. Film que revolucionó el western transgrediendo sus códigos y dando fama a un subgénero que apareció en Italia a finales de los años 50.

En 1962 realizó la trepidante película de aventuras y acción, “Sanjuro” ambientada en el Japón feudal de la Era Tokugawa, en la que un grupo de nueve samuráis están decididos a acabar con la corrupción reinante y atacar a todos los que estén relacionados, en el que un samurai (Toshiro Mifune) sale inesperadamente y pondrá orden. Kurosawa recupera a ese personaje de Yojimbo, desairado, independiente, libre. Una grandísima obra maestra, elegeante y meticulosa, de precisión milimétrica y fuerza visual, dramática y narrativa demoledora. Aun así, con todas estas características no está a la altura de Yojimbo. La violencia impulsiva y desmesurada no es el mejor camino para conseguir la paz verdadera, como mensaje que se puede deducir de este filme. Imprescindible.

Rodaje de Sanjuro. En primer plano Toshiro Mifune y Tatsuya Nakadai, y en segundo plano en el centro, Akira Kurosawa, dirigiendo la película y supervisando la escena.

Rodaje de Sanjuro. En primer plano Toshiro Mifune y Tatsuya Nakadai, y en segundo plano en el centro, Akira Kurosawa, dirigiendo la película y supervisando la escena.

En 1963 dirigió un clásico magistral y una de las obras cumbres del cine negro, “El infierno del odio” , un excelente filme en el que un importante empresario (Mifune) antes de cerrar un negocio importantísimo, recibe la noticia de que han raptado a su hijo…  No destripo más del argumento. Una película fascinante, una puesta en escena con mucha fuerza y rigor, como ese excelso papel de Toshiro Mifune, una interpretación con fuerza y rigor, un personaje atormentado e inquieto. Una dirección tensa, expresiva, a un ritmo vibrante. Todo este excelente film, un magnífico ejercicio de suspense y potencial narrativo, se le añade un trasfondo dramático que potencia la riqueza del film. Una obra irreemplazable, te deja sin aliento.

Fotograma del "Infierno del odio". Escena de persecución policial, a la izquierda, el agente de policía (Tatsuya Nakadai) sujetando un radio transmisor.

Fotograma del “Infierno del odio”. Escena de persecución policial, a la izquierda, el agente de policía (Tatsuya Nakadai) sujetando un radio transmisor.

El inspector de policía (Tatsuya Nakadai)

El inspector de policía (Tatsuya Nakadai)

Gondo (Toshiro Mifune) en el teléfono a la escucha del secuestrador.

Gondo (Toshiro Mifune) en el teléfono a la escucha del secuestrador.

El inspector (Nakadai) y los demás agentes a la escucha del secuestrador.

El inspector (Nakadai) y los demás agentes a la escucha del secuestrador.

Después llegaría la mítica “Barbarroja” en 1965, en el que Toshiro Mifune interpreta a un médico de una clínica a la que llega un joven licenciado en medicina, que siente tras llegar una profunda desilusión. Toshiro Mifune se llevó su segunda Copa Volpi. No la he visto.

Fotograma película "Barbarroja" Se aprecia en una intervención quirúrgica al médico y cirujano apodado Barbarroja (Toshiro Mifune) mientras le observa en segundo plano el joven médico Yasuoto (Yuzo Kayama)

Fotograma película “Barbarroja” Se aprecia en una intervención quirúrgica al médico y cirujano apodado Barbarroja (Toshiro Mifune) mientras le observa en segundo plano el joven médico Yasuoto (Yuzo Kayama)

Fotograma de la película.

Fotograma de la película.

Fotograma de la película. A la derecha Barbarroja y a la izquierda el joven médico Yosuoto.

Fotograma de la película. A la derecha Barbarroja y a la izquierda el joven médico Yosuoto.

Después de este filme, y con todo el prestigio, Kurosawa estuvo cuatro años sin hacer películas, también influyó la disputa entre él y Mifune, previamente mencionada. Kurosawa pasó una etapa difícil (abandono mediante obligación e el filme bélico Torá Torá Torá de 1970 dirigida por Kenji Fukusaku y Richard Fleischer, que retrata el ataque de Pearl Harbor por las tropas japonesas) en la que hubo un fallido intento de suicidio por parte suya.

Pero volvió a resurgir de sus cenizas el indudable maestro en las décadas siguientes.

Ya en 1970 dirigió “Dodeskaden” su primera película en color. La película trata acerca los diferentes personajes que conviven en los bajos fondos de Tokio, que intentan evadirse usando la imaginación del panorama de pobreza y alcohol en el que viven. No la he visto.

Dodeskaden

Entre el alcoholismo y la miseria los personajes se evaden con la imaginación.

Los perdonajes intentan evadirse de la desoladora situación en la que viven mediante la imaginación y la ilusión.

Los perdonajes intentan evadirse de la desoladora situación en la que viven mediante la imaginación y la ilusión.

En 1975 se produciría un legendario filme “Dersu Uzala“. Producida en la URSS, fue la única película que Kurosawa realizó fuera de Japón, con elenco ruso prácticamente. Fue galardonada con el Oscar a la mejor película extranjera. Se volvió a llevar el reconocimiento internacional. No la he visto.

 

En 1980 volvería a hacer una película que transcurría anterior al siglo XX, desde “Barbarroja” en 1965, “Kagemusha, la sombra del guerrero“. Esta película fue producida con la ayuda de dos muy conocidos directores, admiradores de Kurosawa, George Lucas y Francis Ford Coppola. En ese entonces Kurosawa tuvo problemas para financiar su películas, debido en gran parte a la caída de las grandes productoras japonesas, y a la búsqueda de producción de otros proyectos, de animación principalmente, en los años 70 y 80. A Masaki Kobayashi le sucedió lo mismo, que a partir de la película “Inn of evil” de 1971, empezó a sufrir problemas para la producción de sus películas. “Kagemusha” fue galardonado con la Palma de Oro y un Premio César. No la he visto.

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Ya en 1985 dirigió uno de sus últimos grandes proyectos, “Ran“. Esta película se basaba en la novela “El Rey Lear” de William Shakespeare, adaptada por Kurosawa (como en Trono de Sangre, que correspondía a Macbeth del mismo autor) en el Japón feudal de nuevo en el siglo XVI. No la he visto.

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Ya en los 90 dirigió sus tres últimas películas: en 1990Los Sueños de Akira Kurosawa“, basado en ensoñaciones, añoranzas y recuerdos del maestro; en 1991Rapsodia en agosto“, en la que se reflexiona sobre el holocausto nuclear concetamente en Nagasaki; y en 1993 su última obra “Madadayo“, cuyo contexto se centra en la II Guerra Mundial concretamente en Tokio, en la que Kurosawa ensalza la amistad, la bondad y generosidad y una curiosa reflexión sobre la muerte. No las he visto. Kurosawa comentó acerca de este filme lo siguiente: “Esta película describe la tierna y afectuosa relación entre el profesor Hyakken Uchida y sus ex alumnos. Hay algo muy valioso, pero que se ha olvidado: el envidiable mundo del cariño. Espero que todos aquellos que vean esta películatengan un sentimiento reconfortante y acaben con una sonrisa en sus caras”

En 1990, haciendo lógica justicia, le otorgaron el Oscar Honorífico por toda su trayectoria cinematográfica.

El gran maestro fallecería el seis de septiembre del año 1998, a la edad de 88 años. Toda una gran pérdida para la humanidad de un artista humanista irrepetible.