Intriga

Los peces rojos (1955)

 

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País: España

Año: 1955

Duración: 100 minutos

Director: José Nieves Conde

Elenco: Arturo de Córdova, Emma Pennella

Género: Cine Negro, Intriga, Drama

 

Existen obras espléndidas que ponen de manifiesto el enorme potencial de nuestro cine. Un ejemplo paradigmático de este cine, a la vez que injustamente desconocido, es la obra que voy a criticar: Los peces Rojos. “Los peces rojos”, junto a la maravillosa “Muerte de un ciclista” del talentoso cineasta Juan Antonio Bardem, componen dos obras irremplazables del cine español que poseen contables similitudes, siendo el género de Cine Negro. En una época en la que la censura franquista ponía límites a la expresión, los cineastas transgresores como Bardem o Conde se saltaban sutilmente estas restricciones arriesgándose a que se la vetaran. Esta película se adentra en un mundo puramente noir de matices psicológicos nunca visto en el cine español, con una estructura narrativa compleja y subyugante.

Obra maestra del Cine Negro mundial. Obra de guión milimétrico y muy bien tejido, complejo y de curiosos recovecos, entresijos, giros, falsas verdades y características narrativas; a la vez que de un portentoso y contundente desarrollo narrativo que se desenvuelve con la más absoluta grandeza. Dirección con muchísimo rigor y porte, e interpretaciones sublimes y convincentes, las cuales aportan una mayor complejidad y verosimilitud a la obra. No tiene nada que envidiar a un film de cine negro americano.

 

Este film es un hito del cine y una cumbre en nuestro cine: narrada impecablemente mediante inteligentísimos y rigurosos flash backs usando de intermediario entre el recurso y el presente ficticio la filmación del fuerte oleaje que azota la costa como la descomposición psicológica que sufren los personajes; así con esa estructura narrativa muy elaborada, mezclando tiempos presentes y pasados por el mecanismo previamente narrado, envuelto el film por una atmósfera inquietante, a la vez que trágica con una capacidad subyugante, de un magnetismo vibrante, eléctrico que hace sumergirse en los recovecos de la trama, del propio contexto, e incluso de los estados psicológicos de los personajes. La maravillosa fotografía en blanco y negro, la cuidadosa y esmerada dirección, la exhaustiva precisión a cualquier detalle, la eficaz y contundente puesta en escena redondea una obra maestra desconocida. Fotografía oscura y de profundos claroscuros propia del mejor film noir, con un bizarro uso de la cámara, como el empleo de planos inclinados, planos secuencia muy bien acompasados y organizados y travellings muy acertados. No existe ningún plano que no justifique el poderoso avance de la acción narrativa en sí, todo está filmado con esmero y paciencia, tanto esa estilizada dirección como esas soberbias interpretaciones con la colaboración de reputados profesionales como Arturo de Córdova (trabajó con Buñuel en “Él” (1952)) o la jovencísima Emma Penella en uno de sus primeros papeles protagonistas. (“El verdugo” (1963), “La busca” (1966), “Fedra” (1956)). José Nieves Conde crea esa atmósfera con la compleja interpretación de Arturo de Córdova, convincente, eficaz, difícil de encarnar.

La meticulosidad y la complejidad describen a esta obra de inherente capacidad visual y narrativa en un ambiente trágico, bizarro cargado de matices, film poseedor de diálogos ingeniosos, sagaces y contundentes, a la vez que expresivos e inteligentes, con un toque transgresor y reivindicativo (presten atención a la escena con el editor y el protagonista escritor); de un trasfondo un tanto ambiguo acompañado durante todo el metraje por un ritmo incesante y agudo, asociado a una tensión que se dirige in crescendo hasta el inevitable y revelador clímax, a la vez que se van incorporando nuevos matices y complejidades argumentales, mientras el desarrollo narrativo se expone inexorablemente. La atracción visual de los encuadres es una maravilla, como la fuerza narrativa y a la vez dramática henchida de una carga psicológica formidable. Las calles solitarias, los espacios vacíos, la incertidumbre, el paso del tiempo hacia la inevitable resolución de los conflictos, las verdades a medias, la autodestrucción formal, la realidad y ficción combinadas con la desestructuración psicológica, la dualidad del ser y el materialismo; se conjuga toda esta temática para crear un excelente cóctel de cine negro compuesto de un excelente vehículo que ha hecho posible la creación de esta gran obra. Pistas que no son, verdades incompletas, lo que parece ser y lo que en realidad es, los giros, recovecos, túneles, indicios, todos estos recursos que conforman parte de la narración tan rocambolesca y a la vez perfecta y palpable se conjugan, se interrelacionan para dar paso a este prodigio cinematográfico. Ahondando sin tapujos en las intrínsecas supuestamente ignotas cualidades y profundidades de connotación psicológica del protagonista, los remordimientos, los deseos, la conciencia, los anhelos.

 

Un film desasosegante, una película transgresora y militante, arriesgada y audaz, que marca una cima, una cumbre, en el cine español y mundial, porque una obra maestra no lo es únicamente dentro de su nacionalidad.

 

10

 

500px_5_estrellas

 

 

 

 

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Alarma en expreso (1938)

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País: Reino Unido

Año: 1938

Duración: 95 minutos.

Director: Alfred Hitchcock

Elenco: Margaret Lockwood, Michael Redgrave.

Género: Thriller, Intriga

Notable film del magnífico Hitchcock finalizando su etapa británica (penúltimo filme antes de dirigir la legendaria “Rebeca”) de manera continuada (recuerdo que volvió en 1949 y 1950 para dirigir “Atormentada” y “Pánico en la escena” y que finalmente volvió en 1972 para dirigir “Frenesí”)

El film, que transcurre en un país imaginario centroeuropeo, nos presenta a una serie de personas muy vinculadas a la trama en general: una chica, dos hombres ingleses, una institutriz inglesa, dos arrogantes aristócratas ingleses etc. Debido al mal tiempo, el tren que van a coger todos ellos se retrasa hasta el día siguiente. En este intervalo de tiempo, el film se desarrolla de un modo tanto irregular con grandes toques de de una extravagante comicidad, lo cual le hace suponer erróneamente a uno que se trata de una comedia; todo esto da un giro cuando estrangulan al que toca la música (bueno, o comedia negra) y cuando al día siguiente le cae la maceta a la protagonista; todos estos hechos dan un giro argumental y de género al film, que se convierte a medida que avanza el filme en una película de espionaje y en un film de intriga y thriller con toques psicológicos, debido a las derivaciones y a las manipulaciones psicológicas que sufre las protagonista en el ecuador del film, por los integrantes del tren y por un doctor, basándose este último que esa sospecha de desaparición de la institutriz inglesa, es debido al fuerte golpe sufrido previamente de coger el tren.

Con una dirección muy buena, y un gran desarrollo narrativo, Hitchcock nos ofrece un gran film de espionaje, que flojea y no alcanza el sobresaliente debido al irregular y precipitado comienzo y a ciertos momentos del film que no alcanzan su plenitud rítmica respecto a la sintaxis narrativa.
Un guión muy bien tejido y muy bien realizado con una gran precisión narrativa, con una grandísima fotografía, sobre todo los magníficos encuadres del tren en movimiento, y del uso de la cámara dentro del tren. Destaco el magnífico montaje, como las muy buenas superposiciones de planos, muy empleado, como la del tren y el paisaje en ciertos momentos del film. Una magnífica ambientación, y gran parte del film, rodado en un contexto muy reducido, el magnífico Hitchcock consigue llevarlo con gran precisión y buen ritmo. También destaco unas interpretaciones bastante notables, sobre todo la muy buena interpretación de la actriz principal, Margaret Lockwood, en el papel de la chica que sospecha la desaparición de la institución inglesa, que posteriormente la manipulan para hacerla creer que nunca ha existido.

Este fastuoso filme; cuyo tema es el espionaje muy abundante en los filmes del maestro del suspense, la narrativa y el suspense: Alfred Hitchcock; crea una tensa atmósfera dentro del propio tren, en el que esos misteriosos y extraños personajes que niegan la existencia de la anciana tienen otro objetivo, todo esta manipulación por un objetivo concreto. La película pone en bandeja demasiadas casualidades: los pasajeros del tren que niegan esa existencia son italianos o alemanes, están dentro de un país centroeuropeo imaginario, el film está realizado un año antes del inicio de la II Guerra Mundial, y el idioma inventado de ese país tiene muchas coincidencias con el alemán o italiano.
Ese pueblo tan apacible y adorable que se nos presenta al comienzo del film, esa atmósfera de tranquilidad y serenidad, se transforma hasta llegar a un thriller psicológico desarrollado dentro del mismo tren.

Un hombre, con el que ella establece una peculiar relación, intenta averiguar con ella lo que sucede, que en un principio creía que ella sufría una alucinación por el golpe fuerte recibido en la cabeza por una maceta tirada desde el balcón, como trasfondo, el espionaje internacional.

En definitiva un film memorable de espionaje, dirigida por mano experta pero que no llega al sobresaliente.

8

4 estrellas

Rashomon (1950)

Rashomon-166287858-largePaís: Japón

Año: 1950

Duración: 90 minutos.

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Takashi Shimura, Machiko Kyô, Masayuki Mori.

Género: Drama, Intriga
Japón siglo XII, siglo de devastación de Japón por las guerras feudales. Día de lluvia torrencial, tres hombres cobijados en un templo en ruinas esperando el fin de la tormenta.

Así comienza este babilónico filme, una obra grandiosa filmada a mano de un cineasta colosal. Kurosawa explora el debate filosófico de la verdad, la condición humana, la objetividad e imparcialidad, la devastación del momento así como la deshumanización codiciada por los intereses propios, en el que aflora la maldad, la mentira, el egoísmo o la hipocresía, todo ello narrado en unos magníficos flashbacks (los diferentes puntos de vista de los acusados y el testigo mudo de los hechos). El filme, que posee una estructura narrativa perfecta, llega a la cota de mayor belleza cinematográfica, de una fuerza visual fantasmagórica y onírica, así como una belleza visual y un potencial lírico pocas veces vivido en el séptimo arte.

Un guión maravilloso, perfectamente estructurado e hilado, de diálogos grandiosos. Y a estos factores se le unen el opulento talante y potencial narrativo y dramático de una destreza insuperable, enfatizado por las desgarradoras interpretaciones y la descomunal puesta en escena, situada en un contexto y una atmósfera onírica, realista, impresionista. Mifune vuelve a realizar un papel legendario, en el que la rapidez de sus gestos y la espontaneidad indeleble de sus acciones vuelven a potenciar más su vasto talento interpretativo. Shimura, vuelve a encarnar un papel de hombre pensativo, benévolo, humanista de manera magistral, de gestos inmortales. Personajes de ideas contradictorias, narraciones de cada víctima y culpable diferentes, todo a pro de favorecer a uno mismo.

Y ahora con la dirección de Kurosawa: no se puede realizar mejor, esa perfecta composición de planos líricos, bellos y apasionados, de detonante belleza plástica; ese desgarrado, analizado y esperanzador talante humanista;esos travellings, planos medios, ese uso brillante de la profundidad de campo y las sombras, como el perfecto retrato del contexto en general, todo estas características de un cineasta legendario en una maravillosa fotografía en blanco y negro.

Un film que se siente, que te atrae, que te emociona, que te intriga (la trama, ¿quién dice la verdad?, ¿por qué?), y pone en bandeja uno de los dilemas filosóficos, éticos y humanos más interesantes, la verdad.  Filme misterioso e intenso, sin duda, de incesante ritmo.

En resumen, obra maestra, filme grandioso e intenso, de un desgarrado y apasionado humanismo y un fuerte lirismo. Una obra indispensable.

10

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El año pasado en Marienbad (1961)

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País: Francia

Año: 1961

Duración: 95 minutos.

Director: Alain Resnais

Elenco: Delphine Seyrig, Giorgio Albertazzi, Sacha Pitoeff.

Género: Drama, Intriga, Romance.

¿Qué es el séptimo arte? ¿Por qué se denomina así? ¿Por qué es un arte? Para responder a estas preguntas simplemente hay que poner ejemplos de películas, no definirlo con palabras, sino con ejemplos de películas. Filmes, obras cinematográficas que definen porqué el cine es un arte, y hasta dónde puede llegar. “El año pasado en Marienbad” es un claro ejemplo de arte puro, de belleza extraña y arrebatada, una de mis tres películas favoritas.

Perfecta obra maestra del séptimo arte, una auténtica obra capital de la Nouvelle Vague en su apogeo, de una perfección y una belleza cinematográfica casi imposible de conseguir. Alain Resnais juega con el espacio y el tiempo, conjugándolos y distorsionándolos de una manera que llega a la más pura abstracción. Planos de belleza infinita, de absoluta perfección cinematográfica, a la mayor belleza visual y a la capacidad del séptimo arte de emocionar hasta llegar al más arrebatado paroxismo. Todo ello en una estructura narrativa de perfección experimental, jugando con los flashbacks y las ensoñaciones, extrayendo del surrealismo lo más bello y puro.

Dos personajes movidos por un contexto bello, barroco y extraño (que se alinea con la experimentación perfecta del espacio y el tiempo), en el que el tiempo cinematográfico muchas veces los detiene y juega con ellos. Personajes llevados por su propio destino y por sus sentimientos hacia la mayor cumbre del arte, hacia la mayor expresión de lenguaje cinematográfico, hacia cumbres ignotas hacia túneles, puertas y zonas nunca llegadas.

Resnais explora el paso del tiempo, la memoria, la fugacidad de la vida y la pureza del amor de una manera fascinante, con esa perfecta dirección y fotografía, de perfectas sombras, de un uso talentoso de la profundidad de campo y los travellings, en el que la exploración visual llega a su más absoluto excelso nivel, en el que la brillantez de sus encuadres y su perfecta composición de los mismos hace a uno llegar a notar la más absoluta plenitud cinematográfica. En un ritmo lento, pausado, como una odisea hacia al Olimpo, en una barca que llega a la costa azotada levemente por el oleaje. Un hotel barroco donde no se nota el paso del tiempo (barroco, recargado y complejo, como el filme), donde el tiempo parece que se para y no atiende a ninguna razón física, solo a una travesía, a una fase, que se repite cada año, cada instante. Y los protagonistas fantásticos, Delphine Seyrig en un papel memorable, extraño; sin duda un mito. Giorgio Albertazzi llega también a la cumbre, encarnando a un personaje que persuade a A (Delphine Seyrig), para deje a su marido y  se fuguen para siempre, pero que ella le hace una promesa de que al año siguiente lo harán… pero no recuerda ella ese momento al transcurso de un año. Una de las películas más desconcertantes y misteriosas que se pueden visionar, todo ello transcurrido en un hotel barroco, todo el filme en ese grandioso hotel.

Una de las películas que más me emocionan, me sorprenden, me conmueven y me apasionan. No puede haber más palabras para definirla, únicamente visionar esta auténtica obra maestra del séptimo arte, en la cumbre del más allá de la perfección y la belleza, en todo su esplendor en una época cumbre del séptimo arte, como son los 60, cargado de cine complejo, bello, fascinante, filosófico y transgresor, toda una obra de arte, cuando el cine era CINE.

10

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El ministerio del miedo (1944)

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País: EEUU

Año: 1944

Duración: 83 minutos

Director: Fritz Lang

Elenco: Ray Milland, Marjorie Reynolds, Carl Esmond, Hillary Brooke

Género: Intriga, thriller

 

Grandísima obra de Fritz Lang.
Con una absorbente trama y una precisión narrativa milimétrica, el magnífico Fritz Lang nos sorprende con una maravillosa obra (una de sus muchas, a destacar “Los sobornados”, “La mujer del cuadro”, “Pervesidad”, “Las tres luces”, “Metrópolis”, “M, el vampiro de Dusseldorf”) con un comienzo espectacular, con el cuco en primer plano y un gran enfoque a esas sombras y a la mezcla perfecta de claroscuros en una atmósfera subyugante, que nos recuerda a sus mejores obras de expresionismo alemán, de su etapa muda; mientras nos presenta, de manera inversa al plano contra plano (que no hay debido a que lo filma en plano secuencia) encuadrando primero al cuco, y después con un movimiento suave de cámara (hacia atrás) nos presenta el contexto en general (la habitación en este caso donde está el protagonista); a nuestro protagonista, Stephen Neale, interpretado por el estupendo actor Ray Milland.

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Esta película, con este comienzo magistral dirigido por mano maestra, con gran uso de la cámara, de la atmósfera y el ritmo; se ve más alzada aún por el gran nudo de la trama, un planteamiento fuerte y arriesgado, el cual no cae nunca en la inverosimilitud; en el que Ray Milland, como en toda la película, hace un gran papel, un hombre desconcertado, temeroso, con todo lo que sucede a su alrededor Un pastel que no es lo que parece, una gente que no es lo que parece, un ciego que no es lo que parece; todo son apariencias y hechos falsos; todo ello con trasfondo inesperado.

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La obra se desenvuelve con gran desarrollo narrativo, el cual posee un guión con precisión milimétrica, en el que posee ingredientes claves para hacer de esta obra como una de las más grandes del espionaje: pistas falsas, paranoia, tapaderas encubiertas, personas falsas con sobrenombre, entidades encubiertas, persecuciones… todo ello para crear en ciertos momentos del film una pesadilla surrealista de gran fuerza narrativa y visual; de la que Fritz Lang, maestro indiscutible del expresionismo alemán y del cine en general, hace el resto con una muy buena dirección, presentándonos primeros planos de horror, miedo, furia, paranoia (notándose otra vez influencias del expresionismo), presentándonos con un magnífico travelling situaciones clave del film, cenitales en el clímax, y planos generales de páramos oscuros y tenebrosos.

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Todo ello narrado a un gran ritmo y con una gran tensión, hasta el desenlace del clímax, que provoca desconcierto debido a la diferencia de ritmo y de atmósfera comparado con todo el film. Película arriesgada, realizada en plena II Guerra Mundial, tratando el tema del espionaje internacional y rodada en Londres, retratando los bombardeos y el refugio en el metro en una de las secuencias del film. Interpretaciones fantásticas (destaco otra vez a Ray Milland y a los magníficos secundarios, como a Marjorie Reynolds, actriz relativamente muy poco conocida) y también gran dirección de los actores, como es propio de un gran director como el austríaco Lang para redondear la obra.

 

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Un gran film, una lección maestra de ritmo, forma, dirección, precisión narrativa y tensión cinematográfica, otro de los muchos que nos regala la década de los 40, una grandísima década para el cine.

9

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