Películas de 1960

La Aventura (1960)

La_aventura-115454781-largePaís: Italia

Año: 1960

Duración: 140 minutos

Director: Michelangelo Antonioni

Elenco: Monica Vitti, Gabriele Ferzetti, Lea Massari

Género: Drama, Romance

 

Obra de arte, una obra maestra cinematográfica vasta y densa, a la vez que transgresora, una de las piezas angulares en la revolución cinematográfica de los años 60.
Un film revolucionario que revoluciona, la sintaxis narrativa mediante la derogación de los códigos narrativos alterando la narración, centrándose más en el cómo les sucede a los personajes en vez de qué les pasa, la sintaxis visual mediante los perfectos encuadres paisajísticos y las largas y densas tomas ininterrumpidas.

El trasfondo del film es uno de los más complejos de toda la historia del séptimo arte: la incomunicación, vidas a la deriva, la búsqueda en sí mismo, las alineaciones modernas, la desesperación, la soledad, el vacío, la desolación la búsqueda de respuestas, las acciones inacabadas y mecánicas, las acciones absurdas, un renacimiento de ideas de verdaderas y falsas pasiones, la inseguridad de las relaciones, de los sentimientos, el alejamiento del ser humano respecto con las relaciones con el entorno… un trasfondo demoledor y denso sobre las relaciones humanas y la propia acción humana, y una retrospectiva sobre el pasado, el presente y el futuro de las acciones humanas.

Sin un clímax determinado, L’avventura de Antonioni precisa también con una dirección soberbia, propia de Antonioni, junto a una composición cadenciosa de los encuadres que desatan sensibilidad y belleza acompasado por unas interpretaciones memorables, sobre todo mi queridísima Monica Vitti, una excelente actriz que realiza un excelente papel, en su expresión de sentimientos interiores acondicionados a las circunstancias, y en los cambios de registro, simplemente espectacular, acaparando todos los posibles matices de un personaje incierto moralmente, desbordado, insatisfecho, que navega en la deriva en un mar de incertidumbre y belleza arrebatada a la vez que decadente.

La desaparición de Anna crea uno de los Macguffin más demoledores e imponentes de toda la historia del cine desde Ciudadano Kane del excelentísimo Orson Welles. Tal vez la desaparición de Anna era porque quería buscarse a sí misma, encontrarse, dejar esa vida acomodada que llevaba, o tal vez era la escusa para mostrarnos las acciones de los otros dos personajes, una excusa para relatarnos a la perfección los sentimientos, acciones y relaciones humanas en esta odisea cinematográfica.

Su fotografía es espectacular: muy pintoresca, nítida y movimientos muy suaves de cámara de una profundidad de campo envidiable y un magnífico uso de la luz y las sombras para exponer belleza o nostalgia, toda una delicia cinematográfica, cuyo poder visual remite a una odisea artística, con exteriores completamente naturales, como la isla, gran reflexión metafórica sobre el interior de los personajes (vacío, con zonas abiertamente escarpadas, golpeados por el oleaje), un lugar para perderse y no volver a encontrarse. Obra de exquisita belleza visual acompañada de una atmósfera etérea, desgarradora, incierta, de personajes movidos por las circunstancias hacia un futuro ignoto, de una acertadísima puesta en escena, movidos sin sentido. La acción narrativa de estructura circular respecto a las acciones se desenvuelve con una gran delicadeza y esmerada paciencia hacia la plenitud en el que el tiempo y el espacio son irrelevantes. Los silencios, los espacios vacíos son expuestos con emotividad. Un filme que roza la abstracción más deliberadamente bella, de una fuerza dramática asombrosa acompañado por un lirismo embriagador narrando la travesía interna reflejada en lo externo de dos ambigüos personajes.

Una película fascinante, bella, trágica, misteriosa, melancólica, poética, desconcertante, arrebatadora y perfecta con muchas preguntas sin resolver sobre el ser humano.
Una obra maestra del cine.

 

10

 

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Los canallas duermen en paz (1960)

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País: Japón

Año: 1960

Duración: 153 minutos

Director: Akira Kurosawa

Elenco: Toshiro Mifune, Takashi shimura

Género: Drama, cine negro, thriller

Hay cineastas que han conseguido una obra maestra (que ya es mucho, no está al alcance de cualquiera), dos e incluso tres (que ya es excepcional y maravilloso), pero hay otros que han conseguido más de tres, e incluso más de cinco. Este es el caso del mítico Akira Kurosawa, mi cineasta favorito y el uno de los tres mejores de todos los tiempos. Con esta película van ya… nada más y nada menos que ocho obras maestras.

Aparte de un ejercicio sobresaliente de suspense, tensión y potencia narrativa, es un profundo ejercicio dramático en el que Mifune se lleva el grandísimo protagonismo, vaya interpretación, de 10. Corrupción, especulación urbanística, chantaje, violencia y venganza se juntan en este apasionado filme, en el que Kurosawa, con su habitual maestría y perfección cinematográfica combina por un lado, la trama general del filme (con su excelso hilo argumental (estén atentos a cada detalle), con el profundo análisis psicológico y dramático de los personajes, principalmente de Mifune. El honor, el dilema moral, la ética y la familia enriquecen aún más esta compleja película, caracterizando sobresalientemente a los personajes, y a veces poniendo más matices a la trama; y el desgarrado poder humanista, con escenas antológicas y abrumadoras, antológicas, de una atmósfera sobrecogedora, de encuadres de suma belleza y cargados de símbolos. Es un film que te mantiene con tensión a un ritmo fantástico, unas veces frenético, y otras veces pausado, sobre todo si se trata sobre diálogos con análisis retrospectivo e íntimo. Y qué decir de la dirección de Kurosawa, pues como siempre, impecable, toda una maravilla, con esos travellings retro, y esa presentación de contextos con una composición de planos del más alto nivel, y sus famosísimos barridos en algunas escenas. Todo con una gran atracción visual en la que uno no deja de mantenerse atento al más mínimo detalle, y sobre todo una venganza muy peculiar, en una maravillosa fotografía e intensa puesta en la escena, característico de las películas de Kurosawa. Todo esto con un trasfondo social que te da a reflexionar, sobre el cuarto poder, sobre la presión de las grandes compañías, sobre el exceso de poder, sobre la megalomanía y la ambición exacerbada por mantener el poder, aparte del nepotismo y el enchufismo, impresionante. Lo que les sorprenderá también es que el grandioso Takashi Shimura hace un papel de “malo” en el filme, no habitual en él.

Sin duda una película excelente y mítica. Pues otro diez para Kurosawa.

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